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El Clima

Moya por su localización geográfica se beneficia de un clima húmedo y fresco, originado por el alisio de procedencia NE, que ha permitido conservar raras plantas y bosques de árboles del Terciario, como la Laurisilva, y desarrollar la agricultura.

La accidentada orografía de gran parte del municipio de Moya es el condicionante geográfico de mayor relevancia que, combinado con la altitud, modifican el reparto de lluvias, humedad y temperatura. En este sentido la orografía juega un papel importante como efecto de pantalla, contra la que el mar de nubes choca directamente, provocando la llamada precipitación horizontal y, por tanto, una humedad ambiental que llega a ser de un 80% en los puntos más elevados, además de reducir la insolación y la pérdidas por evaporación.

Por otro lado, las diferencias térmicas locales, motivadas por las oscilaciones entre el día y la noche, complementadas de manera directa por las distintas ubicaciones entre los interfluvios de alta exposición y el cauce de los barrancos encajados, dan lugar a la existencia de microclimas que inciden en la distribución de ciertas comunidades vegetales y faunísticas.

Por último, otro factor a tener en cuenta es la acción atemperante del mar que reduce los contrastes térmicos entre el verano y el invierno en las zonas situadas a cotas más bajas.

Los vientos Alisios

Las Canarias están preeminentemente bajo el dominio de los vientos alisios procedentes del flanco oriental del anticiclón de las Azores. Estos vientos son muy constantes y tienen una velocidad regular de entre 20 y 22 km/h, y una componente que varía entre el este y el noreste. Los Alisios soplan de forma casi permanente. En verano tienen una frecuencia de hasta el 90%, mientras que en el invierno esta proporción se reduce al 50%. El rasgo más interesante de estos vientos es su estratificación en dos capas, una baja y húmeda y otra alta y seca. Esta circunstancia genera una inversión térmica de límites variables y cuya consecuencia más llamativa es la aparición de un «mar de nubes» en las vertientes orientadas a los vientos dominantes. El mar de nubes crea un efecto invernadero que contribuye a la estabilidad térmica de las zonas bajas. Además, estas nubes impiden la llegada de grandes cantidades de rayos solares al mar, lo que contribuye a la estabilidad de la corriente fría de Canarias, una corriente marina que dulcifica las temperaturas del archipiélago.

Gracias a la inversión térmica, que impide el ascenso de la humedad, las capas bajas de la atmósfera tienen un elevado índice de humedad relativa, sobre todo entre los 500 y los 1.200 metros. Este índice de humedad puede llegar al 100% pero sin provocar la precipitación, en lo que se llama lluvia horizontal.

El municipio cuenta con cuatro variaciones de climas según la altitud:

Zona costera (0-150 m.)

Desde el punto de vista pluviométrico esta zona se caracteriza por la escasez e irregularidad de las precipitaciones.

En cuanto al régimen térmico, la temperatura es templada durante todo el año, lo cual denota la acción atemperante que ejerce el mar, así como la influencia del mar de nubes, que reduce la insolación y evaporación.

Zona de transición entre la costa y la medianía media baja (150-400 m.)

La irregularidad y escasez de precipitaciones durante la estación estival caracterizan el régimen pluviométrico de esta zona. Respecto a las temperaturas, la media anual es de 18,5ºC.

Zona de medianías (400-1200 m).

Globalmente esta zona presenta una orientación dominante hacia el N y el NE.

Este factor, combinado con la altitud, constituye una de las claves fundamentales para explicar sus características climáticas. La exposición directa a los alisios y el efecto de pantalla que ejerce el relieve, permiten que esta zona se encuentre regularmente afectada por una nubosidad local, con significativa variación diaria, que garantiza una importante humedad ambiental, producto de la precipitación horizontal, también reduce la insolación y, en consecuencia, las pérdidas por evaporación, sobre todo durante el verano. A ello se le une el aporte de precipitaciones generadas por las borrascas frontales que, sobre todo durante el otoño e invierno, son las responsables de los máximos pluviométricos.

El clima de esta zona se puede caracterizar de húmedo, con veranos suaves e inviernos frescos, donde destaca la falta de agua en verano. El déficit estival se atenúa por efecto de las nieblas que, sobre todo en verano, se producen con gran frecuencia.

Zona de cumbres (1200-1773 m.)

Existen distintos factores geográficos que tienen una clara influencia en esta zona climática. Entre ellos destaca la lejanía del mar, lo que reduce su acción atemperante, derivando en unos veranos calurosos y secos e inviernos en los que en ocasiones se pueden alcanzar los 0ºC. Por otro lado, también la exposición a la incidencia, en distinto grado, del mar de nubes que arrastran los alisios y la disposición orográfica ante la llegada de perturbaciones de componente norte,influye en la regularidad anual e interanual de las precipitaciones. El clima en esta zona se puede calificar de húmedo, con la presencia de un periodo deficitario de humedad que engloba los meses veraniegos, período durante el cual no quedan cubiertas las necesidades hídricas del suelo y de la vegetación.