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Situación Geográfica del Municipio

 

islas

El municipio de Moya, también denominada “La Villa Verde”, y enclavado en la parte central del Norte de Gran Canaria, recibe esa denominación del antiguo marquesado que allí tenía ubicado sus predios. Abarca un sector de la parte central del norte de la isla de Gran Canaria que se prolonga desde la costa hasta la cumbre, entre la cota de nivel del mar y la cota 1.773 m. de Los Moriscos. Limita con los términos municipales de Arucas, Firgas y Valleseco, por el naciente, y con Santa María de Guía y Gáldar por el poniente. Por el Sur, en el vértice de la Cruz de Los Moriscos (1700 m.), limita con Gáldar y Artenara, y en la cima de Los Moriscos con  Artenara, Tejeda y Valleseco.

Los barrancos que la delimitan longitudinalmente toman, en distintos tramos, los nombres de Azuaje, Guadalupe y de la Virgen, por el lado de naciente, y de Moya y del Laurel, por el lado de poniente y en sentido ascendente. En la costa, además de los dos barrancos que lo delimitan, destacan dos barrancos de corto desarrollo, que suponen dos profundas incisiones en el territorio municipal cercano a la costa, los barrancos de El Pagador y de El Salado. Este último recibe los barranquillos de Los Dragos y de Moreto. Los barrancos que delimitan el municipio y estos dos últimos que desaguan en El Pagador, suponen, a su vez, accidentes geográficos que limitan de forma determinante la accesibilidad. Al llegar al litoral, estos lomos se interrumpen bruscamente por un acantilado, hoy testigo residual. A su pie se encuentra una plataforma sedimentaria, a modo de isla baja.

 

islaTiene una superficie de 31,87 Km2, que se extienden desde la costa hasta la cumbre en forma de cuña irregular, encajada entre los cauces de los barrancos de Moya y Azuaje. Tiene 38,85 Km. de perímetro municipal y la longitud de su costa es de 4,22 Km. La capital municipal es la Villa de Moya que, localizada a una altitud de 490 m, dista de la capital insular 22,5 km. El acceso desde la ciudad capitalina se hace siguiendo la Carretera del Norte que bordea la costa y que ofrece la oportunidad de contemplar la diversidad del litoral norteño.

En la zona alta o de cumbres presenta un relieve muy abrupto, de fuertes pendientes, conformado por terrazas, valles y colinas y cortado por la red de barrancos, salvando un gran desnivel. En las medianías el relieve se suaviza, destacando en él la Montaña de Doramas (472 m.) y la de Moya (432 m.). Este relieve, dominado en casi un 90% por pendientes superiores al 15%, ha condicionado la localización de la mayoría de los asentamientos, así como las actividades económicas del municipio.

Las grandes diferencias altitudinales y los procesos erosivos contribuyen a configurar un territorio accidentado y discontinuo, donde predominan lomos y barrancos con laderas de considerable pendiente en la práctica totalidad del municipio. Solamente al norte de la capital del municipio, la villa de Moya, se encuentran pendientes relativamente suaves en algunos lomos amesetados. A una altitud en torno a los 200 m se encuentran las mesetas más bajas, las de Cabo Verde y Los Blanquizales, que conforman los acantilados que estrechan la terraza costera. A unos 250 m se encuentra la de Los Dragos y la de Lomo Blanco y sobre los 400 m se encuentra la más extensa, situada entre Moya, Trujillo y El Lance, con incisiones de cabeceras de barranquillos al norte.

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A partir de Moya hacia el sur, o lo que es lo mismo, hacia la cumbre, el relieve se hace mas accidentado y discontinuo, con mayores potencias de suelos por haber sido dominio de la Laurisilva, pero más difícil adecuación para la agricultura y accesibilidad.

También esas diferencias altitudinales proporcionan una gran diversidad florística, estando representados en el municipio todos los pisos de vegetación característicos del norte insular: la vegetación costera y de piso basal, en la que predominan las formaciones de tabaibales y la presencia de tarajales en la costa; las formaciones termófilas, en las que destacan los palmerales de fondo de barranco; las de transición al monteverde, caracterizadas por el Fayal-brezal; y la Laurisilva, destacando las formaciones de este bosque en los barrancos de Los Tilos, del Laurel y de La Virgen, y, ya en las cumbres, la formación del pinar.

La orientación a barlovento del alisio, determina claramente sus características climáticas, con unos mayores aportes hídricos en medianías y cumbres. Por contra, la zona costera presenta unas características de aridez más marcadas. Por consiguiente, la cubierta vegetal original, hoy totalmente alterada, respondía a estos condicionantes, apareciendo, por ejemplo, una extensa superficie de monte verde. De esta selva denominada Doramas, quedan hoy pequeños reductos, como es el caso de Los Tilos de Moya. En las zonas altas aparece el pinar. En general es un espacio muy antropizado, con cultivos de regadío en la zona baja, mayormente plataneras que en la actualidad están casi abandonadas y cultivos de subsistencia en medianías y zonas altas.

El desarrollo de la agricultura propició la eliminación de la vegetación en todos los terrenos de pendiente menor del 20% y en muchos otros de mayor pendiente en los que la disponibilidad de otros recursos, como el suelo fértil y el agua, hacían relativamente rentable la sorriba y la construcción de muros de contención. La agricultura caracterizó la actividad económica del municipio hasta la década de los sesenta del siglo pasado.