Get Adobe Flash player

SVM.8 Camino Doramas

FICHA TÉCNICA: 

Recorrido: Moya – Carretería – Camino de La Ladera – Bco. de Azuaje – Bco. de Guadalupe – Cuevas de Doramas – Camino de La Josefa – Carretería - Moya.

Desnivel: 329 m. (Moya 496 m. – Carretería 502 m. – Bco. de Azuaje 250 m. – Bco. de Guadalupe 346 m. – Camino de La Fuente 457 m. –  Doramas 579 m. - Cuevas de Doramas 533 m. – Moya 496 m.)

Tipos de firme: Asfalto, cemento y tierra.

ENP: Parque Rural de Doramas y Reserva Natural Especial de Azuaje.

Precauciones: Dos tramos de Trepe/Destrepe con ayuda de cuerdas (ya existentes). Cuidado en épocas de lluvias por terreno resbaladizo. En carreteras circular por su izquierda.

Opciones de transporte: Es posible realizar en coche una parte del recorrido. Parada de guaguas de Global en Moya.

 
mide8

 Ver perfil y ruta del sendero Ver galería de imágenes del senderoDescargar archivo KMZ para GOOGLE EARTHDescarga de archivo GPX para WIKILOC

DESCRIPCIÓN GENERAL

 

Este camino circular parte del pueblo de Moya saliendo en dirección hacia el barrio de Carretería y bajar al Barranco de Azuaje, disfrutando de su flora y fauna endémica para volver y finalizar de nuevo en el pueblo.

Esta ruta discurre por dos de los espacios naturales más significativos de la Selva de Doramas y su historia. La Reserva Natural Especial del Bco. de Azuaje y el Parque Rural de Doramas.

Salimos del Pueblo de Moya dirección a Carretería, barrio situado en un lomo que según cuenta la historia, desde allí se acarreaba en carretas la leña procedente de la montaña hacia la costa que se destinaba a los ingenios azucareros y para la construcción de edificios, ya que por éste era más fácil acceder a la antigua Montaña de Doramas (que hoy se encuentra por la carretera de Fontanales (GC-160)) una de las puertas de entrada al bosque.

Seguidamente entramos al Parque Rural de Doramas, que conforma un paisaje de gran belleza, donde están presentes sectores naturales, áreas agrícolas y lugares de interés cultural; en él se ubican importantes cabeceras de barrancos, como Azuaje y Moya y otros elementos singulares que dan interés a la estructura geomorfológica del espacio. En conjunto el espacio desempeña un papel destacado en la recarga de acuíferos, sobre todo en las cotas altas afectadas por las nieblas. Tres de estos lugares,Azuaje,Barranco Oscuro y los Tilos de Moya reúnen un doble interés científico al ser núcleos relícticos de la Laurisilva que en otro tiempo se expandía por toda la zona.

Desde aquí accedemos al Barranco de Azuaje, por el camino La ladera que serpenteante nos conduce a esta Reserva natural especial,  constituida por un tramo de barranco de unos 5 Km., localizado al norte de la isla, en la cuenca hidrográfica compuesta de sur a norte por los barrancos de El Andén-La Virgen-Las Madres-Guadalupe-Azuaje y San Andrés. El barranco presenta un alto grado de encajamiento con importantes cúmulos de aluviones que han sido nuevamente incididos por el cauce actual. Por barranco discurre un curso de agua permanente de pequeño caudal, que forma un hábitat natural acuático poblado por especies dulceacuícolas típicas.

En sus caideros se refugian especies arbóreas como los laureles (Laurus novocanariensis), los barbusanos (Apollonias barbujana), los delfinos (Pleiomeris canariensis) y saucedas rupícolas dominadas por el sao (Salíx canariensis).

La vegetación, muy transformada y abierta, se constituye básicamente por especies rupícolas y de fayal-brezal y especies como la Rejalgadera de Doramas (Solanum vespertilio doramae), que tienen aquí las únicas poblaciones conocidas en toda la isla.

Destaca igualmente por sus características el espectacular tramo del barranco de gran belleza e interés paisajístico

Subimos por dicho cauce hasta llegar al barrio de Doramas, donde nos encontramos el conjunto de cuevas habitacionales llamadas Cuevas de Doramas, al abrigo de un enorme solapón rocoso, al que se llega por el acceso al caserío de su nombre desde la carretera de Moya - Fontanales (GC-075). Estas cuevas están situadas en la ladera del barranco, antes de llegar al ya histórico Balneario del mismo nombre y próximas a un antiguo camino que conducía del Caserío de Doramas al lugar de Guadalupe, donde se supone estuvo la antigua ermita que levantara en 1541 Alonso de la Barrera y que resultó destruida por un temblor de tierra.

Continuamos nuestro recorrido dirección al Barrio de Carretería, por el camino La Josefa, para finalizar en la Villa de Moya.

 

ITINERARIO POR TRAMOS

 

Primer Tramo SVM.08 a: Moya – Camino La Ladera (990 m. / 30 minutos)

La Ruta comienza frente a la Oficina de Turismo de Moya, junto a la Rotonda de la C/Juan Delgado y bajamos por la C/Pedro de Vera, cruzamos por el paso de peatones que hay frente a La Sociedad y giramos a la derecha por C/ Párroco Nicolás Rodríguez, seguimos unos metros hasta el poste del Camino de Carretería, donde bajamos al Barranquillo de Moya por camino de escalinata y posterior sendero hasta llegar a la Carretera general GC-65, también llamada C/Practicante Antonio Henríquez. Cruzamos y subimos por la C/ La Cuesta, hasta la C/Princesa Guayarmina, del barrio de Carretería, giramos a la izquierda hasta la plaza de Carretería, que atravesamos y giramos a la derecha por la C/Plaza de Carretería hasta confluir con la C/ Tamarán, junto a otra pequeña rotonda, donde giramos a la izquierda. Avanzamos por esta calle hasta encontrar en el margen derecho de la calle un panel identificativo de entrada al Parque Rural de Doramas (camino de tierra a la derecha, (conexión SVM.02).

 

Segundo Tramo SVM.08 b: Camino La Ladera – Bco. Guadalupe (2960 m. / 90 minutos)

Seguimos a la izquierda, unos metros más adelante, donde encontramos otro poste de señalización del camino de Carretería y Camino La Ladera dirección Bco. de Azuaje, por donde comenzamos a descender por pista de cemento a unos 130 metros, serpenteando hasta convertirse en sendero, que nos conduce al fondo del Barranco de Azuaje. En el descenso, nos tropezamos con dos miradores, a 630 y 960 metros aprox., con mesas explicativas de temas relacionados con el ENP de la Reserva Natural Especial de Azuaje.

Llegados al fondo del barranco (1400 m.), nos encontramos un cruce de caminos.Conexión con sendero  SVM.09 y SVM.11a la izquierda. En este punto, giramos a la derecha y vamos ascendiendo por el cauce del barranco, que sorteamos varias veces de un lado para el otro, hasta llegar a dos tramos de ligera escalada equipados con cuerdas para ayudarnos a subir, aunque es recomendable primero comprobar su estado. El primero a 2510 m, pequeño descenso de unos 3 metros, y el segundo a unos 400 m más adelante, de mayor dificultad, ya que sube una pared de unos 10 metros aprox., que suele estar húmeda durante el año.

Pasado este complicado tramo, continuamos avanzando por el cauce hasta llegar a una pequeña pared de unos 3 m., que subimos por el lado izquierdo, a 300 m. del tramo anterior, y definitivamente abandonamos el cauce, para comenzar un ascenso por el margen izquierdo del Barranco de Guadalupe, que nos permite ver bonitas vistas del bosque y paredones testigos de la erosión, hasta llegar a un cruce de caminos, actualmente señalizado, y que nos indica las direcciones a tomar.

 

Tercer Tramo SVM.08 c: Bco. de Guadalupe – Cuevas de Doramas (2180 m. / 60 minutos).

En este punto continuamos a la derecha, descendiendo hasta el cauce del Bco. de Guadalupe, cruzándolo por un pequeño puente de madera a 3490 m., donde abandonamos la compañía del agua de forma definitiva, iniciando aquí un fuerte ascenso hasta las Cuevas de Doramas, primero por sendero, luego por pista de tierra, y por último de pista de asfalto hasta llegar al Camino de Doramas, junto a la vivienda nº 8, a 4080 m.

Avanzamos por este camino hasta la casa nº 20, donde giramos a la izquierda por camino de cemento de subida junto a una terraza con barbacoa y piscina.  El cemento acaba pronto y seguimos subiendo por sendero, siempre acompañados de casas-cueva enclavadas en el risco, hasta el cruce de caminos (conexión camino SVM. 02), junto a un estanque y casa-cueva.

Nos desviamos a la derecha, bordeando el caidero, que nos deja increíbles vistas de las Cuevas de Doramas y de las disyunciones columnares que existen allí,  las cuales bordeamos hasta llegar de nuevo al asfalto, pasada la casa nº 26.

 

Cuarto Tramo SVM.08 d: Cuevas Doramas – Moya (2350 m. / 50 minutos).  
Seguimos nuestro recorrido por camino de asfalto hasta llegar a un cruce señalado con  panel indicativo de Camino La Josefa, hacia donde vamos, y Doramas, de dónde venimos. La otra dirección a la izquierda, se dirige a la carretera GC- 160 de Moya a Fontanales, donde a unos metros cerca de la salida hay una Parada de guagua.

El camino de la Josefa, primero por pista de asfalto, y posterior de tierra, a partir de la casa llamada “La Rosa Amarilla”, nos lleva hasta el Panel de entrada al Parque Rural de Doramas, de nuevo en la C/Tamarán, por la que deshacemos el camino hasta regresar a Moya.

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

La Reserva Natural Especial de Azuaje.

La reserva está constituida por un tramo de barranco localizado al norte de la isla, en la cuenca hidrográfica compuesta de sur a norte por los barrancos de El Andén-La Virgen-Las Madres-Guadalupe-Azuaje y San Andrés. Por el barranco discurre actualmente un curso de agua permanente de pequeño caudal, que forma un hábitat natural acuático poblado por especies dulceacuícolas típicas. Se encuentra dentro del Parque Rural de Doramas, abarca los términos municipales de Firgas y Moya, que al mismo tiempo los separa y ocupa una superficie de 61,1 hectáreas. Este espacio forma parte del que fue declarado por la Ley 12/1987, de 19 de junio, de Declaración de Espacios Naturales de Canarias como Parque Natural de Doramas y reclasificado con la aprobación el 16 de noviembre de 1994 de la Ley de Espacios Naturales como reserva natural especial. Asimismo, la reserva es por definición área de sensibilidad ecológica, a efectos de lo indicado en la Ley 11/1990, de 13 de julio, de Prevención de Impacto Ecológico.

La Reserva Natural Especial de Azuaje ofrece al visitante la oportunidad de disfrutar de un paisaje singular, que en otro tiempo fue motivo de disfrute de turistas procedentes de diferentes partes de Europa, que acudían al Hotel-Balneario de Azuaje. Algunos de los elementos que le dan verdadera entidad a este paisaje son los escarpes y acantilados, con sus cavidades esculpidas en la roca por los vientos y el paso del tiempo, numerosa flora que acompaña al visitante en lo más profundo de nuestro paisaje macaronésico, donde por un momento nos sumerge en aquella forma de vida de los antiguos canarios.

Algunos de los criterios que fundamentan su protección son los siguientes: desempeña un papel importante en el mantenimiento de los procesos ecológicos esenciales de las islas; incluye muestras representativas de los principales sistemas naturales y de los hábitats característicos terrestres del archipiélago; alberga poblaciones de animales o vegetales catalogados como especies amenazadas; y contiene yacimientos paleontológicos de interés científico. La flora cuenta con varias especies amenazadas pertenecientes a géneros propios de laurisilva y, en general, con abundantes endemismos. También abundan los restos de fósiles (moldes) que aparecen en distintos lugares de las laderas del barranco. Hasta la realización de las últimas canalizaciones y pozos en los años 70, era un auténtico río. Culturalmente, fue una referencia la presencia de aguas mineromedicinales que impulsaron la creación del desaparecido Balneario de Azuaje, y que popularmente le otorgara el nombre de Fuente Santa.

Con respecto a la flora cabe destacar: la Rejalgadera, Cresta de Gallo de Moya, Sao Sauce, Magarza de Doramas, Saladillo de Risco, Colderrisco Grancanaria, Flor de Mayo, etc. En relación a la fauna vertebrada, cabe mencionar: el Lagarto Gigante de Gran Canaria, el Perenquén, la Alpispa, la Lisa, etc.

 

Las Cuevas de Doramas (como Yacimiento arqueológico).

Las Cuevas de Doramas constituyen unos de los poblados prehispánicos del barranco de Azuaje. Se trata de un conjunto de cuevas habitacionales, que se encuentran justo en la cabecera de dicho barranco y al abrigo de un enorme solapón rocoso. Para llegar hasta ahí se debe acceder por el caserío de Doramas, desde la carretera de Moya-Fontanales (GC-075). Concretamente, estas cuevas se localizan en la ladera del barranco, antes de llegar al histórico Balneario de Azuaje y próximas a un antiguo camino que conducía del Caserío de Doramas al lugar de Guadalupe, donde se supone que se encontraba la antigua ermita que levantó en 1541 Alonso de la Barrera y que fue destruida por un temblor de tierra.

Algunas de las cavernas están excavadas artificialmente, se levantaron muros de cerramiento, se colocaron puertas e incluso se construyó un horno de pan. Durante mucho tiempo han sido ocupadas y reutilizadas por la población para viviendas, gallanías, alpendres, etc. No son pocas las historias que se cuentan con el paso de los siglos, pues hay algunas de tiempos prehispánicos que indican que fue la residencia del caudillo indígena Doramas, y a partir de ahí surgen todas las leyendas sobre las mismas. El Caudillo encontraba en la selva de laurisilva un refugio natural para él y su ejército, y desde allí organizaba salidas para atacar a sus conquistadores. Otras historias más recientes (década 50 de nuestra época) argumentan que un hombre murió en el interior de estas cuevas abandonado por su mujer.

Con respecto a su organización, este conjunto de cuevas artificiales y naturales se divide en dos planos. El superior tiene un acceso casi imposible y las ubicadas en el plano inferior, se siguen reutilizando en la actualidad.

 

La figura del Noble y Valeroso Doramas.

Doramas fue un guerrero canario de finales del siglo XV (entre 1440 y 1450-1481), que fue miembro de la resistencia aborigen en la isla de Gran Canaria ante la invasión de la Corona de Castilla llevada a cabo por los Reyes Católicos, quiénes financiaron la actuación.

Este aborigen de gran valentía, originario del reino de Telde, a pesar de haber nacido como trasquilado o atxicatna en la lengua guanche (plebeyo), su fama de buen guerrero le ayudó a escalar posiciones sociales hasta convertirse en un noble o guayre.

Con respecto al origen del nombre Doramas, ha habido no poca controversia entre historiadores y expertos. Para algunos, es la versión castellanizada del original “Addur amas” (“el pariente de buena fama”) y cuya evolución sería: Adduramas > Duramas > Doramas. Esta versión se basa en la fama y el renombre del guerrero entre los suyos y los lazos afectivos que lo unían con Abenahoara, una joven de la nobleza de Telde, familiar de Maninidra (que pudieron convertirlo en pariente de la familia). La otra versión establece que el nombre proviene de Durar Ammas ("montañas de enmedio" en referencia a su nariz ancha). La evolución del nombre en este caso sería: Durarammas > Dorammas > Doramas.

Su personalidad rebelde, le impulsaba a cometer actos para ganarse el respeto, liderando varias rebeliones en sus años más jóvenes, en las que siempre iba a cara descubierta y de frente, apoderándose de los ganados de los nobles, para así demostrar su valentía, coraje, y audacia. Doramas se autoproclama Guayre (noble), hecho que es considerado una burla por las clases sociales más altas.

El historiador Marín de Cubas, escribió también sobre el gran amor de Doramas: Abenohara, emparentada con el Guayre Maninidra Semidán y del Guanarteme Tenesor Semidán (Fernando Guanarteme). La joven de sangre noble, correspondía al plebeyo rebelde, algo mal visto, agravándose por las fechorías pasadas de Doramas, por lo que su familia la llevó a vivir a un peñón en el mar, llamado Roque de Gando (cerca del actual aeropuerto de Gran Canaria). Esto no sirvió de mucho, ya que el audaz guerrero atravesaba todas las noches a nado el estrecho que separaba la isla del Roque, desafiando una vez más a la clase dirigente.

En 1478, se inicia oficialmente la Conquista de la isla por parte de los Reyes Católicos. Doramas ganó fama en la guerra, por lo que el capitán castellano Pedro de Vera pone en marcha una campaña decisiva contra él, atacándolo en los mismos lugares donde residía, en el actual municipio de Moya. El 20 de agosto de 1481 se entabló una dura batalla en la región de Arucas en la que, tras una intensa batalla, Doramas cayó herido, falleciendo a continuación. Según la tradición oral, Doramas, estaba en algún lugar del norte de la isla bañándose en el mar, cuando fue informado de que los castellanos se acercaban hacia los alrededores de la Montaña de Arucas, corrió rápidamente tierra adentro, y envió a decir que si había entre ellos algún caballero que quisiera batirse en duelo, estaría dispuesto a acabar con la guerra para evitar la muerte de más hombres de uno y otro bando. Su cabeza decapitada se exhibió por la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria como escarmiento a la población aborigen, una vez concluida la batalla de Arucas.

 

La Selva de Doramas.

Es el antiguo bosque subtropical que cubría, hasta la colonización castellana, todas las medianías septentrionales de Gran Canaria, desde el Valle de Agaete, hasta el barranco de San Miguel en Telde.

Popularmente conocida por su exuberancia vegetal y por ser la morada de uno de los aborígenes más importantes de la historia de Canarias como fue Doramas. Tras la conquista de la isla a finales del siglo XV, el área original ocupada por la gran Selva de Doramas empezó a verse reducida ante las exigencias de madera de la nueva sociedad, dirigidas especialmente a la construcción, la obtención de leña y el mantenimiento de la incipiente industria azucarera.

En esta primera fase de la colonización se entra de lleno en las áreas forestales, desde el bosque termófilo que existía en la Cuenca del Guiniguada hasta el Monteverde en las Vegas (Sta. Brígida-San Mateo), también en el Pinar de la Ciudad y en el Palmeral de Tamaraceite.

A principios del siglo XVI se instalan nuevos ingenios, coincidiendo con el periodo de expansión del cultivo de la caña y por tanto, conduce a una continuada y acelerada deforestación de la laurisilva. Esta actividad no empezaría a cesar hasta el último cuarto del siglo XVI, que se avista un paulatino abandono del cultivo de la caña y la merma en la producción de azúcar. No obstante, ya era demasiado tarde, pues la industria azucarera en un siglo y medio contribuyó a desmontar una parte sustancial de la laurisilva de Gran Canaria.

Por otra parte, aunque una buena parte del bosque, situado en las inmediaciones de lo que hoy abarca Moya, Guía y Firgas, iba a ser destinado a terreno comunal, finalmente y poco a poco fue acabando en manos privadas. A partir del siglo XVIII y especialmente en el XIX, se produjeron importantes repartos de tierras, aguas y bienes naturales, lo que causó una importante destrucción del ecosistema primitivo. Sin embargo, la situación crítica no llegaría hasta principios del siglo XIX, cuando la necesidad de tierras de cultivo hizo que más de un centenar de vecinos de esos municipios se repartieran tierras cubiertas de bosques, situación que se repetiría posteriormente. A principios del siglo XX, la situación era tan crítica que numerosos intelectuales iniciaron una campaña para recuperar la riqueza forestal de la zona. Lamentablemente, en la actualidad tan sólo queda poco más de un 1% de extensión de lo que antiguamente ocupaba la Selva de Doramas. Del área original sólo quedan algunos núcleos aislados, como Los Tilos de Moya, el Brezal del Palmital, Barranco Oscuro o Barranco del Laurel en Osorio.

*Información extraída de “La Selva de Doramas, a la búsqueda del umbrífero bosque”. Carlos Suárez Rodríguez, “Rincones del Atlántico”.

gotop