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SVM.2 Camino de Fontanales a Moya

FICHA TÉCNICA: 

Recorrido: Fontanales – Lomo El Marco – El Tablero – Jardín de Corvo – Lomo del Negro – Cuevas de Doramas – Carretería – Moya.

Desnivel: 620 m. (Fontanales 1000 m. – Lomo El Marco 1061 m. – El Tablero 1010 m. – Jardín de Corvo 878 m. – Lomo del Negro 728 m. – Cuevas de Doramas 540 m. – Carretería 500 m. – Barranquillo de Moya 441 m. – Moya 486 m.)

Tipos de firme: Asfalto, cemento y tierra.

ENP: Parque Rural de Doramas.

Precauciones: En carreteras circular por su izquierda.

Opciones de transporte: Es posible realizar en coche gran parte del recorrido. Paradas de guagua de Global en Fontanales, Corvo y Moya.

 

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DESCRIPCIÓN GENERAL

 

Este camino forma parte de los tradicionales caminos longitudinales que iban de costa a cumbre y transversales de las medianías del Norte, con arbolado introducido, sobre todo eucaliptos, cultivos herbáceos y frutales, que desde Artenara y Piedra Molino, se usaban para la peregrinación a Teror.

El camino se inicia en el Pueblo de Fontanales y termina en Moya, pasando por el Lomo del Negro y montaña y Cuevas de Doramas. Esta ruta discurre enteramente sobre rocas de los ciclos volcánicos Roque Nublo y Post-Roque Nublo, y se desarrolla por la histórica Selva de Doramas, masa boscosa que fue desapareciendo a lo largo de los años y a la que la agricultura dio la puntilla durante el S. XIX.

Fontanales, cuyo nombre se cree que deriva de fontana, por la gran cantidad de nacientes y manantiales que brotaban por los alrededores, se sitúa a 1000 msnm en las medianías subhúmedas del Norte de Gran Canaria, a 11 km. de la Villa de Moya. La historia de Fontanales gira en torno a la antigua ermita, cuya construcción data aproximadamente de 1635, siendo su promotor Juan Mateos Trujillo, gran hacendado, que pagó 400 reales por la obra.

Abundan las edificaciones tradicionales junto a modernas construcciones,  que hacen de este pueblo, de apenas 300 habitantes, un lugar pintoresco. La tipología de poblamiento es mixta, concentrada en torno a sus dos iglesias y plazas, y tornándose dispersa cuanto más nos alejamos del pueblo. La carretera que comunica con Moya y La Cumbre ha servido también como eje de asentamiento. La festividad de San Bartolomé, el 25 de Agosto, es la principal celebración de este pueblo.

En el resto de las entidades de población las viviendas se ubican de forma lineal, siguiendo las vías de comunicación secundarias o presentan una clara adaptación a las condiciones físicas, localizándose, generalmente dispersas, en los fondos y vertientes de los barrancos, así como en los lomos, caso de El Tablero, localizado en el lomo homónimo. Se refleja la importancia de las actividades ganaderas y agrícolas en la zona, así como las condiciones socioeconómicas de una agricultura de subsistencia. La reciente incorporación de las construcciones de segunda residencia, siguiendo el modelo de “casa salón”, que ha hecho estragos por toda la isla, pone de manifiesto la migración de la población hacia las urbes, desde hace varias décadas, aunque, muchas familias conservan las casas de sus padres para disfrute de fines de semana y vacaciones.

La producción agrícola se basa en los cereales (trigo, avena y centeno) y leguminosas. En cuanto a frutos y, sobre todo en las orillas de los cercados, predominan castañeros, nogales, manzanos y naranjeros. Pero también se plantan el millo, la papa y hortalizas. Mientras, la actividad ganadera, que cuenta con una gran tradición relacionada con el ganado vacuno y ovino, ha experimentado un fuerte retroceso, salvada por la producción quesera artesanal.

Los rasgos que definen el clima de esta zona de medianías de la vertiente de barlovento de la isla se caracterizan por la presencia de unos registros térmicos relativamente suaves a lo largo de todo el año y unas precipitaciones abundantes en el contexto insular. El camino discurre entre los 1000 y 490 msnm., bajo la influencia de los vientos alisios. Las precipitaciones medias pueden alcanzar los 800 mm. al año, localizándose las lluvias más abundantes al final del otoño y durante los meses invernales, mientras que el verano está marcado por una intensa sequía, aunque la aparición de los alisios provoca el fenómeno conocido como “lluvia horizontal”, en las zonas de contacto con las nubes, que produce densas nieblas que disminuyen considerablemente la visibilidad y aumentan la humedad ambiental.

Las condiciones de suaves temperaturas y gran humedad favorecieron la colonización por parte de las especies que forman el bosque del monteverde o Laurisilva. En el pasado prácticamente todo el área de influencia menos, quizás las cotas más bajas, cercanas a la Villa de Moya, se encontraba cubierto de este variado bosque.

A pesar de la drástica reducción de la Selva de Doramas, se conservan algunos pequeños bosquetes de monteverde en la zona, junto a matorral y cultivos, en zonas de umbría y fondos de barranco. Hoy en día estas zonas están recogidas dentro del Parque Rural de Doramas y otras figuras de protección más estrictas, caso de las Reservas Naturales Especiales de Azuaje o Los Tilos, e Integrales, caso de Bco. Oscuro.

Este bosque ha sido sustituido a lo largo de estos 5 siglos por diferentes tipos de cultivos y vegetación exótica, como son los cultivos arbóreos de eucaliptos con fines madereros cercanos a Corvo, Lomo del Negro y Montaña Las Palmas, donde pocas especies arbustivas y herbáceas pueden penetrar por la acidificación del suelo, destacando la aparición de brezos, follaos, laureles  y granadillos en los márgenes de estas poblaciones.

También encontramos matorrales de leguminosas, sobre todo de escobones y codesos, que colonizan los terrenos agrícolas y ganaderos que dejan de ser utilizados, junto al incienso morisco y las zarzas.

Los relictos del monteverde son de gran importancia faunística para el mundo de los invertebrados, muy adaptados a esta formación boscosa, por lo que es fundamental el incremento de este tipo de bosque para evitar la desaparición de cientos de especies de insectos.

Entre las aves que nos podemos encontrar, de tamaño mediano destacan el mirlo, la tórtola y la paloma bravía. Y entre las de menor tamaño, destacan la alpispa, el frailero y el canario. También encontramos capirotes, pechuguitas, pinzones o chau-chau, etc.

 

ITINERARIO POR TRAMOS

 

Primer Tramo SVM.02 a: Fontanales a Lomo El Marco (851 metros / 30 minutos)

Iniciamos el recorrido en la C/ Juan Mateo de Castro, subiendo a la izquierda por la C/ La Montañeta de Fontanales, frente a la vivienda nº 2, junto a un antiguo pilar de agua, que data de 1957 y un poste de señalética de senderos, que nos informa de las direcciones a tomar. Este punto también es conexión con sendero SVM.01. Subimos la calle y giramos a la derecha por el llamado Camino de Aguas de Fontanales, que bordea La Montañeta. Seguimos por asfalto y a unos 310 m. nos encontramos a nuestra izquierda una vivienda con el nº 7, junto al cauce del Bco. de Aguas de Fontanales, que nace en las faldas del Montañón Negro. Aquí existe otro poste de señalética de senderos, que nos indica que debemos girar a la izquierda por un camino de cemento, y que al girar a la derecha, unos metros más adelante, se convierte en sendero, en tramos empedrados, de unos 541 metros, que asciende por la vertiente occidental del Lomo El Marco.

 

Segundo Tramo SVM.02 b: Lomo El Marco a Lomo del Negro (Camino de La Data nº 19) (4876 m. / 1 hora 40 minutos)

De lo alto del Lomo El Marco arranca el Camino de El Tablero hacia Corvo y Lomo del Negro en cortos descensos de suave pendiente, por el camino vecinal de El Tablero, sigue por de Corvo, pasando junto a su famoso Jardín, y continua por el Camino de La Data, hasta que abandonamos éste. Sigue la divisoria de aguas del Lomo del Negro, cubierto de eucaliptos, brezos y granadillos.

Finalizada la subida, en Lomo El Marco, retomamos el alquitrán, y un nuevo poste de señalización de senderos nos indica el sentido del camino, giramos a la izquierda y en pocos metros nos encontramos un cruce y otro poste de señalética, que nos sigue indicando el camino, ahora a la derecha, frente a la casa nº 18 del Camino Lomo El Marco. Continuamos nuestra marcha, en bajada pronunciada por el Camino vecinal de El Tablero, por pista de cemento. Pasamos al lado del colegio de El Tablero y del enlace de senderos que, a unos 328 m., desde el inicio de este tramo, y a la derecha nos llevaría a Valsendero, y es conexión con los senderos SVM.04 y SVM.05. Seguimos nuestra ruta sin abandonar el camino vecinal, y sin desviarnos tampoco a la izquierda en el cruce que hay junto a un torreón de la luz y un almacén agrícola, que nos llevaría a la carretera general de Moya a Fontanales. Continuamos siempre hacia adelante y descendiendo, hasta llegar a la carretera general GC-75, de Moya a Fontanales, junto a la entrada al barrio de Corvo, a unos 1320 m. de Lomo El Marco.

Abandonamos la carretera general unos 113 metros más adelante, junto a la entrada al barrio de Corvo y una parada de guaguas, allí existente. Subimos a la derecha por pista de asfalto, a veces de cemento, que va descendiendo y que ya no nos abandona hasta el final de este tramo.

En nuestro camino, a 1559 m., nos encontramos un cruce, conexión con el sendero SVM.09, a la altura de la casa nº 32 del Camino de Corvo, continuando por nuestra derecha. Si tomáramos a la izquierda, nos llevaría a la carretera general GC-75 a la altura del futuro albergue de Corvo, antigua escuela unitaria.

Seguimos nuestra marcha hacia el Jardín de Corvo, encontrando, a 1809 m. del inicio del tramo, y junto a su muro exterior, un pequeño desvío de tierra a la izquierda, que descendiendo unos metros, nos llevaría a la carretera general GC-75, justo al lado de una parada de guaguas y a la antigua tienda de aceite y vinagre de Corvo.

Nosotros seguimos todo recto, bordeando el muro del Jardín de Corvo por su derecha, en nuestro sentido de la marcha, bajando por pista de cemento por el Lomo del Negro, hasta llegar a un enlace de caminos a 3406 m., conexión con sendero SVM.05, junto al inicio del Camino de la Data, cerca de la vivienda nº 2, y que conecta a la derecha con el sendero de bajada a las Vueltas de Acero y Barranco de La Virgen; a la izquierda nos lleva al pago de San Fernando, y hacia adelante, nuestra opción, nos lleva a las Cuevas de Doramas, por el Camino de La Data, en suave descenso, hasta llegar a la vivienda nº 19, situada a la izquierda de nuestro camino, donde finalizamos este tramo.

En nuestro andar, nos acompaña un bosquete de eucaliptos de explotación forestal, junto a brezos y granadillos de regeneración natural, indicador del piso potencial de vegetación que existió en el pasado, que no es otro que la Selva de Doramas.

 

Tercer Tramo SVM.02 c: Lomo del Negro (Camino de La Data nº 19) a Moya (3089 m. / 1 hora)

Junto a la vivienda tradicional canaria a dos aguas del Camino La Data nº 19, abandonamos el camino vecinal desviándonos a la izquierda por una pista de tierra que en suave descenso se transforma en pocos metros en sendero y gira a la derecha junto a un llano pedregoso y redondeado con aspecto de era. Continuamos avanzando por el sendero, serpenteando entre el risco y las fincas hasta llegar al enlace con el sendero SVM.08, de Carretería a Bco. de Azuaje y Doramas, a 465 m. del inicio, junto a un estanque y casa cueva. Continuamos a la izquierda, por el sendero que nos lleva directamente a las Cuevas de Doramas, caserío tradicional de casas cueva, yacimiento arqueológico y famoso lugar por ser, según los historiadores, refugio del Caudillo aborigen canario Doramas. Continuamos por este sendero, que llegado a las casas se encuentra cementado, por el que seguimos, disfrutando de hermosas vistas sobre el Bco. de Azuaje, la Montaña de Doramas, el caserío y las formaciones basálticas columnares. Al pasar la vivienda nº 26 (actualmente pintada de verde), finaliza el sendero,  a 800 m. del inicio de este tramo, y comienza el asfalto.

Seguimos caminando por el camino vecinal de Doramas hasta llegar a un cruce de caminos, a 1568 m. de longitud, donde tomamos a la derecha por el camino de La Josefa, bajando por este nuevo camino hasta llegar a una casa llamada “La Rosa Amarilla”, donde finaliza el asfalto y se inicia un tramo de tierra, por el que avanzamos hasta llegar a la C/ Tamarán o camino de La Fuente, en Carretería,  a 2125 m., junto a  la señal de entrada al ENP del Parque Rural de Doramas.

Tomamos a la izquierda la C/ Tamarán hasta llegar a una pequeña rotonda en la unión con la C/ Plaza de Carretería, donde giramos a la derecha y bordeamos el parque de Carretería por su izquierda. Cruzamos el paso de peatones y descendemos a la izquierda por la C/ Princesa Guayarmina, hasta llegar a un paso de peatones, a 2656 m., que comunica con La C/ La Cuesta, por su margen derecho, un camino peatonal de fuerte pendiente que descendemos, hasta llegar a la carretera general de Los Dragos a Moya, o C/ Practicante Antonio Henríquez, que cruzamos.

Por último, descendemos y cruzamos el barranquillo de Moya para subir por un tramo de escalinatas de piedra y cemento hasta la C/ Párroco Nicolás Rodríguez, que volvemos a cruzar para subir por la C/ Pedro de Vera y finalizar el tramo y la ruta junto a la Rotonda en la C/ Juan Delgado, frente a la Oficina de Turismo de Moya.

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

 

Fontanales.

Se trata de uno de los diversos barrios que componen el municipio de la Villa de Moya. Su nombre tiene origen en la gran cantidad de fuentes naturales que albergaba en tiempos precedentes, que se convirtió con posterioridad en Fontanales (fuentes naturales).

El desarrollo de su población se remonta a mediados del siglo XVII, en plena época de recuperación, tras la caída del cultivo de la caña de azúcar. Las causas de este incremento se deben principalmente a la introducción de nuevos cultivos de gran rendimiento y de bajo coste como es la papa y el millo. Además, la calidad de las tierras del lugar posibilitó una buena producción agrícola que contribuyó a generar un comercio considerable con otros municipios de Gran Canaria. Así pues, Fontanales contribuyó en gran medida a que en esa época Moya se consolidara como uno de los núcleos de población que más creció en el norte, debido al dinamismo de su economía de base agraria. Además, ayudó enormemente a que se desarrollase una agricultura de abastecimiento y una ganadería, especialmente de vacas y cabras.

Con respecto al patrimonio arquitectónico, cabe señalar que el hábitat rural tradicional se caracteriza porque sus casas fueron construidas con tejas árabes o francesas, con cubierta a dos aguas y erigidas en mitad de zonas de cultivos, lo que produce un paisaje singular.

Asimismo, cabe resaltar el gran número de pozos que fueron construidos, especialmente en el siglo XX, con el objetivo de abastecerse de agua. Para su construcción se solía usar piedra y cal, y pueden alcanzar una profundidad aproximada de 15 m. por 7 m. de ancho. 

La Ermita de San Bartolomé constituye uno de los inmuebles más interesantes de la arquitectura religiosa popular. Su importancia se debe no sólo a su antigüedad (mediados del s. XVI), sino también al esfuerzo que supuso su construcción, pues fue erigida por los habitantes de Fontanales. No obstante, ésta se construyó también gracias al importante propietario de la zona, Juan Mateo Trujillo, en torno a 1635. El edificio se localiza en la plaza de San Bartolomé y, como curiosidad, fue reedificada y ampliada cuatro veces. El actual edificio, tal y como se conoce hoy en día, se terminó en 1872. La imagen del Patrón es obra del escultor José Luján Pérez (1753-1815) y actualmente se encuentra en la iglesia nueva. Brevemente, cabe mencionar que anexo a la ermita, se encuentra la plaza de San Bartolomé donde se celebra desde 1758 la popular Fiesta de los Vecinos (en la actualidad se celebra anualmente a principios de mayo). El origen de la misma se debe a la promesa que hicieron los vecinos del pueblo cuando en ese mismo año ofrecieron esta celebración a cambio de que los librara de una plaga de langostas que les estaba arruinando todas las cosechas. No obstante, la fiesta más importante de este barrio se celebra el 24 de agosto en honor del Patrón, San Bartolomé. Por su parte, el 16 de julio está reservado para la festividad de la Virgen del Carmen.

 

Reserva Natural Integral Barranco Oscuro.

El Barranco Oscuro está catalogado como una Reserva Natural Integral, que se extiende por los municipios de Moya y Valleseco. Concretamente, este espacio comprende 35,2 hectáreas y es un afluente secundario del Barranco de la Virgen. Limita por el norte con el Tablero de Moya y con el Espigón de Valleseco. Por el este, con el interfluvio que nos lleva al Barranco de la Virgen (Valleseco), por el sur y oeste con el Lomo de la Madrecilla (Moya). Cabe mencionar que se encuentra incluido en el Parque Rural de Doramas.

Cabe señalar que cuenta con una gran riqueza de flora y fauna endémica, especialmente de invertebrados. En relación a la flora se incluyen más de 40 especies endémicas de Canarias, una docena de las cuales son exclusivas de Gran Canaria. Entre las formaciones vegetales se pueden apreciar ejemplares del antiguo dominio de Monteverde (extensa formación boscosa donde dominaban los árboles y arbustos de hojas lauroides). La parte más arbolada se encuentra en el tramo final del barranco, justo antes de terminar en el barranco de la Virgen. Las especies de árboles más frecuentes son los laureles (Laurus Azorica) y el barbusano (Apollonia barbujana). También destaca la presencia del til (Ocotea foetens), ubicado en las laderas cercanas al barranco y en los riscos y barranquillos de la zona. Asimismo, cabe señalar el mocán y el sao. Por otro lado, cabe destacar una serie de plantas introducidas en medio de los restos de Monteverde, como son el castaños, el follao, el escobón, codeso y retama. Entre el matorral de las laderas de solana, destaca el granadillo, incienso, tuneras, pitas, etc. Así pues, se puede determinar que la flora de la reserva es relativamente significativa. De hecho, se han catalogado un total de 235 especies de las que, el 4,7% son endemismos de Gran Canaria y el 18,7% endemismos canarios.

Con respecto a la fauna, se pueden encontrar variedad de especies invertebradas. En relación a los reptiles destacan el perenquén y el lagarto canarión. En cuanto a los anfibios, la rana común y la ranita de San Antonio. Dentro de las aves, se pueden encontrar mirlos, chocha perdiz, el pinzón común, el gavilán, petirrojos, mosquiteros. En zonas abiertas se encuentran, principalmente, currucas, canarios, bisbitas camineros, cernícalo vulgar y búho chico. Entre los mamíferos destacan los murciélagos y entre los roedores, se encuentran el ratón de campo y la rata.

 

El Jardín de Corvos.

Según cuenta José Miguel Alzola en su obra Don Chano Corvo, crónica de un jardinero y su jardín (Las Palmas de GC, 1973), este hermoso lugar situado en el camino entre Moya a Fontanales, recibe su nombre de los antiguos propietarios de tierras en este lugar de la antigua montaña de Doramas. En la misma, se indica que en el libro de Repartimiento de los baldíos de la jurisdicción del Pueblo de Moya donde aparece un asiento, al folio 35 v. (vuelto), en el que se señala una suerte de cinco fanegas de tierra a don Miguel González Corvo como premio a los trabajo de agrimensura realizados en la propia Montaña y a sus desvelos en la defensa de los derechos del pueblo y en el fomento de las Artes, de la Agricultura y de la Enseñanza. No le fue difícil a don Miguel el ser generoso con los moyenses  desde sus puestos de contador en la Oficina de Rentas Nacionales y, luego, de oficial mayor de la Secretaría del Gobierno Político. Éste fue el primer Corvo que disfrutó de tierras en Doramas. Las disfrutó y también las padeció porque en el motín de 1823 los revoltosos le incendiaron la casa y arrancaron los mojones que delimitaban el predio. (…) Tres Corvo pasaron por esta data de la Montaña: el abuelo, Miguel, que la recibió y defendió como ya se ha narrado, y la acrecentó adquiriendo cinco fanegas más de los pusilánimes colindantes; el hijo, Enoch, que la mantuvo con gran amor, y el nieto, Chano Corvo, que la hizo parte de su vida, que la convirtió en consuelo de su existencia.

A partir de 1879 Sebastián González Corvo de Quintana, más conocido como Chano Corvo (1850-1925), decidió hacer un gran jardín en las diez fanegadas circundantes a su casa-palacio. Para ello, tomó como modelo el Jardín Botánico de París, comprando personalmente semillas y contactando personalmente con cultivadores especializados de la Península, Francia y Bélgica. Francisco González Díaz, conocido como “el apóstol del árbol”, le propuso que además plantara eucaliptos, debido a su rápido crecimiento y escasas necesidades hídricas, y así lo hizo. De hecho, en la actualidad ahí se conserva el eucalipto más grande de Canarias, con una altura de 25 m. y con una edad estimada de 120 años. Se le conoce popularmente con el nombre de Nogalito Grande Corvo.

Este colorido y hermoso lugar está rodeado de una leyenda que hace temer a todos sus vecinos. El recelo a lo desconocido y a esta gran casona de los Corvo, elitista fortaleza de la alta burguesía cerrada a los ojos del pueblo llano por un muro circundante. Se habla de un castillo inexistente en medio del bosque abatido, donde todo era posible. También se comenta acerca de la infinidad de historias inverosímiles de carácter mágico-supersticioso relacionadas con el edificio y los antiguos propietarios. No obstante, los vecinos prefieren mantenerse al margen y no decir nada al respecto, sólo argumentan: “eso eran cosas de los abuelos para asustar a los niños” o también: “se dice que la vivienda está encantada, que se reúnen en ella brujas de la zona y que trae mala suerte a quien vive allí”.

 

El Eucalipto.

El eucalipto es una especie arbórea originaria del sureste de Australia y Tasmania. Hay que destacar dos especies: eucaliptus globulus y eucaliptus camandulensis, y cuya diferencia se encuentra en el tamaño de sus frutos. Los aborígenes australianos conocen las propiedades medicinales del mismo y por ello, lo denominan: “el árbol que cura la fiebre”. Fue introducido en Canarias para adornar los arcenes de las carreteras y la verdad es que se ha extendido por toda la geografía. La industria maderera y celulosa se frota las manos debido a la productividad de este árbol. No obstante, cabe señalar que esta especie tiene no pocos detractores que alarman de los posibles efectos desecantes, acidificantes, esterilizadores y desmineralizadores.

En Canarias, el eucalipto más grande se encuentra en la Villa de Moya, concretamente en el Jardín de Corvo (antigua casa nobiliaria, propiedad de la familia Corvo). Pertenece a la especie eucaliptus globulus, pero se le conoce popularmente con el nombre de Nogalito Grande de Corvo. Se estima que tiene una edad de 120 años, una altura de 25 m., un perímetro del tronco de 6,70 m., un perímetro de la base de 8,16 m. y un ancho de copa de 25,70 m. Este eucalipto fue plantado por Sebastián González Corvo de Quintana, más conocido como Chano Corvo (1850-1925), que decidió hacer un gran jardín en las diez fanegadas circundantes a su casa-palacio (Jardín de Corvo). Tras la recomendación de Francisco González Díaz, conocido como “el apóstol del árbol”, fue cuando decidió plantar eucaliptos, debido a su rápido crecimiento y escasas necesidades hídricas.

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