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SVM.10 Camino de Moya (Casco Urbano) a El Roque (La Costa)

 

FICHA TÉCNICA: 

Recorrido: Moya – Camino El Palo – La Montañeta – Los Dragos – El Pagador – El Roque.

Desnivel: 487 m. (Moya 496 m. – Acueducto de Trujillo 401 m. – La Montañeta 375 m. – Los Dragos 231 m. – Las Cuevas 145 m. –  El Pagador 33 m. – El Roque 9 m.

Tipos de firme: Asfalto, cemento y tierra.

ENP: No hay.

Precauciones: En carreteras circular por su izquierda.

Opciones de transporte: Es posible realizar en coche gran parte del recorrido. Paradas de guaguas de Global en Moya, Los Dragos y El Roque.

  

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DESCRIPCIÓN GENERAL

 

El camino parte del pueblo de Moya con un breve e interesante recorrido por el casco Urbano, para finalizar el recorrido por las estrechas y pintorescas calles del barrio costero de El Roque. 

Esta ruta discurre por las principales zonas de cultico y relacionadas con la cultura del agua del municipio que ha dado nombre y fama a la villa.

Moya tiene una superficie de 31,87 Km2, que se extienden desde la costa hasta la cumbre en forma de cuña irregular, encajada entre los cauces de los barrancos de Moya y Azuaje, alcanzando su altitud máxima en Los Moriscos (1.771 m). Posee 38,85 Km. de perímetro municipal y la longitud de sus costas es de 4,22 Km. La capital municipal es la Villa de Moya que, localizada a una altitud de 490 m, dista de la capital insular 22,5 km.

Salimos desde la rotonda situada en la C/ Juan Delgado, frente a la oficina de Turismo para realizar el recorrido por el casco Urbano. En él podremos ver sus inmuebles más importantes: El edificio de la Heredad de Aguas de los Chorros, Propios y Laurel de Moya, magnífica pieza de singular belleza realizada en piedra de cantería de Arucas. La iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Candelaria, que se remonta a finales del siglo XV, mucho tiempo antes de proclamarse parroquia independiente por mandato del obispo Fernando Vázquez de Arce (1515). La Casa Museo Tomás Morales, en una plaza que lleva el nombre del escritor. En ésta nació el poeta que fuera exponente máximo del Modernismo español un 10 de Octubre de 1884.

Después de este recorrido bajaremos por el Camino el charco, el camino el palo, y seguidamente el  Camino el Sequero, donde aquí veremos algo del patrimonio  cultural del agua, que ha tenido gran protagonismo en los barrios por los que transcurre la ruta, testigo de ello, esta la Presa de Trujillo y el acueducto, con sus 19 pilares y 209 metros de longitud hecho de piedra y cal. Las innumerables estructuras hidráulicas como acequias, canales, cantoneras o molinos que conforman el municipio.

Salimos del Barrio de Trujillo, calle Lanzarote y cruzamos la carretera general ( calle Avenida Cabildo Insular) para continuar nuestra recorrido hacia La Montañeta, donde nos encontramos un cruce, que cogeremos a la derecha para adentrarnos por un pequeño sendero adoquinado color rojo, que nos lleva al  yacimiento Arqueológico de la Montañeta. Ocupa fundamentalmente la cara sur de la montaña del mismo nombre. Se trata de un conjunto de cuevas naturales y artificiales de diferente tipología y funcionalidad (graneros, almogarén, viviendas, tagoror y cuevas funerarias) que conforman, sin duda, el poblado prehistórico de mayor entidad del municipio..

Volvemos por el mismo camino y giramos a la derecha para bajar por carretera de asfalto dirección los dragos. En este tramo disfrutaremos de algunos de los aspectos más significativos de la zona costera, que radica en el que pasaremos por la franja de mayor cultivo de plataneras y hortalizas del municipio, principalmente en Cabo Verde y los Dragos que predomina la agricultura intensiva dedicada a la exportación con unas 60 hectáreas de plataneras.

Desde el camino Los Dragos dirección El pagador  iremos disfrutaremos de las mejores vistas de la Costa Lairaga y el barrio de El roque, Barrio costero de casas colgantes y en lo alto de un promontorio de piedra fonolítica.

 

ITINERARIO POR TRAMOS

 

Primer Tramo SVM.10 a: Moya (Casco Urbano) – Camino El Palo (aprox. 1620 m. / 30 minutos)

La ruta comienza frente a la Oficina de Turismo de Moya, junto a la Rotonda de la C/ Juan Delgado por la que subimos unos metros dirección al Cementerio. En medio de la Casa de la cultura giramos a la derecha para atravesarla y pasar a la calle León y Castillo donde vemos uno de los edificios más emblemático de la época relacionada con la cultura del Agua “La Heredad de Aguas de Moya”. Subimos dicha calle y bajamos por la calle Tomás Morales hasta llegar a la calle principal, la Calle Miguel Hernández.  En este punto, podemos visitar la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria,  bordeándola por la izquierda, que nos lleva al mirador sobre el Bco. de Moya, donde disfrutamos de hermosas vistas panorámicas de la cumbre Norte, las medianías  y la Costa  Noroeste de la isla. Seguimos bordeando la iglesia y cerca está el museo Tomás Morales. Seguimos recto por la C/ Miguel Hernández hasta la rotonda donde iniciamos nuestra ruta, frente a la oficina de Turismo y calle Juan delgado a unos 640 m.

Bajamos por la C/ Pedro de Vera, cruzamos por el paso de peatones que hay frente al Centro Cultural La Sociedad y giramos a la izquierda y bajamos por la calle El charco “Camino El Charco “hasta llegar a una curva que enlaza con la C/ Lope de Vega, junto a un estanque, a unos 760 m. Aquí continuamos recto donde empieza un pequeño sendero entre fincas que antaño estaban cultivadas de todo tipo de hortalizas. Recorrido este sendero salimos a la calle Federico García Lorca de pista de asfalto, que continua recto hasta su final, donde comienza el Camino El Palo a unos 1200 m.

 

Segunda Tramo SVM.10 b: Camino El Palo – Yacimiento Arqueológico La Montañeta (1800 m. / 40 minutos)

Seguimos junto a un estanque y un solar de dicha calle, a la izquierda por un sendero de cemento algo estrecho que va sorteando varias casas por una senda  hasta llegar a la casa nº9 y Casa nº11, donde nos encontramos un Cruce de caminos, a la derecha Camino El Moreto, y a la izquierda por pista de Cemento, por donde seguimos nosotros. Por la calle Las Violetas continuamos hasta llegar a un Torreón eléctrico de Unelco  a unos 1680 m y giramos a la derecha por pista de Cemento “Camino El Sequero” por una  pequeña senda de acequia para salir a la Calle Lanzarote y seguidamente a la Avenida del Cabildo Insular. Aquí nos encontramos un Cruce a unos 2,170 m, a la izquierda nos encontramos con el Barrio de Trujillo con su acueducto, a la derecha nos encontramos con el barrio del Lance con sus vistas de la Montañeta  y en nuestro caso cruzamos y seguimos por carretera de asfalto, es decir el Camino la Montañeta. Unos metros más adelante nos encontramos un nuevo cruce, a la izquierda nos llevaría al barrio de El Moreto, aunque nosotros continuamos recto hasta llegar a unas casas con parterres y jardines, identificadas con los nº 50 y 52, giramos a la derecha y nos adentramos por sendero adoquinado rojo hacia el Yacimiento arqueológico de La Montañeta, que podremos visitar (actualmente en proceso de restauración). Salimos por el mismo camino a unos 2460 m.

 

Tercer Tramo SVM.10 c: Yacimiento Arqueológico La Montañeta – Camino Los Dragos (2550 m. / 50 minutos).

Continuamos y giramos a la derecha por el mismo camino hasta comenzar un fuerte descenso por pista de cemento, ya en el Camino de Los Dragos, pudiendo observar los restos de la canalización de un antiguo molino de agua. Descendemos en un zigzag y encontramos un cruce a la izquierda, a 3380 m, que no tomamos y seguimos por la derecha hasta llegar a un almacén nº 35, y llegamos a la carretera general GC-160, de Los Dragos a Moya.

Cruzamos esta carretera, a 3940 m, y bajamos por el Camino de Los Dragos, hoy día de cemento, dejando un torreón de Unelco a nuestra derecha, y llegamos a un cruce con señalética de caminos, que nos llevaría a la derecha hacia el camino de Lomo Blanco, a la izquierda hacia la carretera general, y nosotros tomamos el camino que sigue recto en dirección al Pagador, por el Camino de Los Dragos. Desde aquí vamos bordeando fincas de plataneras, palmerales, alpendres y una gran extensión agrícola moderna, y siempre por asfalto hasta llegar a un tramo de tierra, a 4590 m, que nos lleva a la punta del Lomo Los Dragos, que nos deleita con unas hermosas vistas de la Costa Lairaga.

 

Cuarto Tramo SVM.10 d: Camino Los Dragos – El Roque (1620 m. / 30 minutos).  
Aquí a unos 4950 m, comenzamos a descender por el sendero empedrado que en zigzag nos lleva hasta la calle la cueva y casa nº15 a unos 5300 m. Conexión con Sendero SVM.08. Una señalética colocada aquí nos informa, a la derecha Camino las canales y en ascenso, a la izquierda y en sentido costa seguimos hasta la Autovía  G.C- 2 a unos 5610 m, que giramos a la izquierda por donde pasamos junto a una parada de guagua (5720 m). Cruzamos paso de peatones y atravesamos uno de los puentes de la Autovía que seguimos hacia la plaza del Pagador. Junto a la parada de Guagua y la AA. VV. El Pagador, subimos por un pequeño camino de escalinatas y callejuelas que nos adentra al pintoresco barrio de El Roque para volver, por una rampa, a 6410 m., al inicio de la Asociación de Vecinos.

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

 

Historia de la Villa de Moya.

La Villa de Moya, situada entre dos grandes barrancos, el de Azuaje (desde 1767 de la Virgen) y el de Moya, fue durante siglos el lugar más bello de la comarca norte de la isla de Gran Canaria debido a sus extensos y poblados bosques de la célebre Montaña de Doramas, que debe su nombre a haber sido residencia habitual del insigne caudillo aborigen Doramas. Precisamente, Doramas, encabezó la lucha de este lugar grancanario contra los invasores españoles en la Guerra de la Conquista (1478-1483). Doramas fue asesinado en 1481 por el conquistador Pedro de Vera.

Este término municipal toma su nombre del idioma ínsulo-amazigh (propia de los aborígenes canarios), que al igual que otras muchas localidades del archipiélago fueron castellanizados con posterioridad, siendo la evolución del mismo: a) Măyo > Amuyo > Amoya > Moya. El significado de (a)Măyo en el ínsulo-amazigh vendría a ser una especie de margarita que crece en matorrales, de flores amarillas muy olorosas, aspecto que señala la gran cantidad y variedad de endemismos existente en el municipio.

Moya surge como núcleo de población moderno tanto por razones de necesidad de asentamiento agrícola como de carácter religioso. Los repartos de tierras y aguas efectuados tras la conquista de Gran Canaria y la orografía condicionaron el asentamiento poblacional, conformándose núcleos dispersos por encima de los 600 metros de altitud (Montaña de Doramas) y agrupados por debajo de esa cota (casco de Moya). El crecimiento de la población permitió a Moya adquirir en los comienzos de la modernidad la condición de pueblo y contar con párroco y alcalde. La ermita construida a finales del siglo XV bajo la advocación de La Candelaria, fue reemplazada en 1673 por una nueva iglesia que, aunque sometida a diversas reconstrucciones, permaneció en pie hasta su sustitución por el actual templo a mediados del siglo XX. Muy pronto, el 18 de abril de 1515, el obispo Vázquez de Arce la convirtió en parroquia, precediendo el párroco al alcalde y permitiendo el establecimiento de una escuela a cargo del sacristán, hasta la fundación de la primera escuela pública de niños en 1806.

El fomento de la agricultura impulsó el proceso urbanizador en el siglo XVIII y, si a mediados de la centuria, el casco de Moya concentra el 43,7% del vecindario y Fontanales  el 14,2% (segundo lugar en importancia), en los comienzos del siglo XIX la concentración vecinal en el casco se reduce al 19,3% y la de los núcleos del entorno de la Montaña de Doramas se eleva al 31,2% debido a los repartos y roturaciones de nuevas tierras en dicha Montaña (1806 y 1812). La vivienda habitual, de dimensiones modestas (una o dos habitaciones) y con escasa inversión en su construcción, fue la casa de una planta (casco, la costa y Fontanales) y la cueva (entorno de la Montaña de Doramas), con un ritmo de crecimiento similar al de la población: 138 viviendas de fines del siglo XVII, 159-318 en el XVIII y 791 a mediados del XIX, en su mayoría de una planta (92,2%).

La economía se basó en la agricultura, actividad a la que se dedican a fines del siglo XVIII unas 5.000 fanegadas (3.500 de regadío), incrementadas con las repartos y datas efectuadas en la Montaña durante el siglo XIX y que suscitaron una importante conflictividad con los pueblos colindantes de Teror, Arucas y Firgas. En la primera mitad del siglo XVI tuvieron importancia los cultivos del azúcar (ingenio de Salvago-Espínola) y de subsistencia; tras el declive del azúcar se intensificaron los cultivos de la vid, cereales y hortofrutícolas. El millo, introducido en el segundo tercio del siglo XVII, se convirtió en el cultivo predominante representando en el siglo XIX el 60% de la riqueza productiva. La ganadería se redujo a los animales de transporte, cría de ovejas y cabras para el consumo local y ganado mayor para las labores agrícolas. La Montaña de Doramas propició un desarrollo de la silvicultura y extracción de madera. A fines del XVIII se desarrollan ciertas actividades artesanales como la alfarería, cestería, manufactura textil y labores de ebanistería, a lo que se unen los molinos harineros levantados en los barrancos de Azuaje y Moya.

 

 Yacimiento Arqueológico de La Montañeta.

Se trata de un yacimiento arqueológico declarado bien de interés cultural por el Gobierno de Canarias con el decreto 14/2009. Se encuentra en las proximidades de la cabecera del Barranco del Pagador a 433 m.s.m., cercano a los barrios de Lomo Blanco y El Palo, muy próximo al casco de la Villa de Moya. El yacimiento se enclava en un colina, desde donde se dominaba el área de costa y las aguas corrientes de los barrancos de Pagador y Salado.

Ocupa fundamentalmente la cara sur de la montaña del mismo nombre. Se trata de un conjunto de cuevas naturales y artificiales de diferente tipología y funcionalidad (graneros, almogaren, viviendas, tagoror y cuevas funerarias) que conforman, sin duda, el poblado prehistórico de mayor entidad del municipio de Moya. El mismo viene siendo estudiado desde los años 40, época en la que D. Sebastián Jiménez Sánchez realiza intervenciones arqueológicas en la zona. A parte de la gran cantidad de restos inmuebles, de este yacimiento se han recuperado diversos restos arqueológicos, principalmente cerámicas de decoración y tipologías variadas, industrias líticas talladas y pulimentadas, restos de madera y piel, ídolos, malacofauna y fauna terrestre.

La Montañeta no se muestra como un yacimiento aislado sino que, se cree, que se engloba dentro de un conjunto de mayor relevancia si se atiende no a los límite políticos actuales del municipio sino al territorio, pues cerca de ésta se localizan los yacimientos de las cuevas viviendas de La Guancha (Firgas), el Cenobio de Valerón (con múltiples silos), el Morro de Verdugado (con una estructura parecida a la de Moya) o el Tagoror del Gallego (Guía).

Jiménez Sánchez (1950) dividió este complejo arqueológico en cinco grupos:

- Grupo 1: conjunto de cuevas artificiales que se encuentran junto al camino de acceso al poblado y que han sido utilizadas en épocas recientes para la estabulación de ganado como piconeras.

- Grupo 2: conjunto de varias cuevas entre la que destaca la Cueva 2 considerada como un granero. Se trata de un recinto de grandes dimensiones con dos alturas y al que se accede por unas escaleras talladas en la roca. En el interior, se encuentran varios silos excavados tanto en las paredes como en el suelo, así como huecos en las paredes de dimensiones más reducidas que los silos. La cueva del nivel inferior fue denominada por Jiménez Sánchez como la Cueva del Guardián y en la misma se encontraron restos de molinos de mano.

- Grupo 3: dentro de este conjunto destaca la Cueva 1 que presenta dos alturas comunicadas por una gatera y por una oquedad semicircular excavada en el suelo. Lo más destacado de este recinto es la existencia de cazoletas y canales excavados, así como la presencia de tres asientos labrados en la roca y de varios silos.

- Grupo 4: este grupo está compuesto por 3 cuevas que se encuentran en un mismo nivel. Dos de ellas están comunicadas por el interior y en las mismas existen silos excavados y muros de piedra seca.

- Grupo 5: dentro de este grupo se encuentra la denominada Cueva Santuario, que es quizás la más importante del complejo. En su interior aparecen alrededor de 18 cazoletas comunicadas por canales y que han sido interpretadas como estructuras para la realización de ritos o cultos relacionados con el derramamiento de líquidos.

Cerca de este recinto se encuentra el Tagoror, cueva de difícil acceso y en la que se cita la existencia de un asiento en su interior labrado en la roca.

 

La Palmera.

La palmera canaria (Phoenix canariensis), es una especie endémica de las Islas Canarias. Debido a su belleza, facilidad de adaptación y resistencia al frío es una de las palmeras que más se usa en jardinería. Se trata de una especie protegida en las islas de origen. Ésta se considera, según una ley del Gobierno de Canarias, el símbolo natural del archipiélago canario, conjuntamente con el canario (como ave).

Se caracteriza por alcanzar unos 15 metros de altura e incluso más. Su tronco es pardo, esbelto, recto y de grosor uniforme, marcado por las cicatrices que dejan las hojas al caer, y rematado en su parte superior por una gran cantidad de hojas arqueadas de hasta 7 m. de longitud, que conforman una copa densa y esférica. Sus frutos, llamadas “támbaras” o “támaras”, son más redondeadas que los de la palmera datilera y al madurar adquieren un tono amarillo anaranjado.

En Canarias existe una multitud de aprovechamientos de las distintas partes de palmera, hoy parcialmente en desuso. Las hojas más tiernas o palmitos se utilizaban como alimento para ganado e incluso para la propia población (época prehispánica). Sin embargo, el recurso alimenticio más conocido ha sido el de su sabia, fermentada para obtener aguardiente o cocinada para elaborar miel de palma. Igualmente, fueron empleadas en la construcción de viviendas, fabricación de mochilas, cestas, sogas, esteras, redes de pesca, sombreros o escobas. 

En el municipio de Moya se pueden localizar dos hermosos pequeños bosques de palmeras. Uno situado en el barranquillo próximo al cruce de Cabo Verde-Los Dragos (Palmeral del barranco del Salado) y el otro en el caserío de Los Dragos. En ambos, predomina la palmera canaria, aunque existen algunos ejemplares de palmera datilera. Los primeros que se instalaron estaban asociados a los terrenos de cultivo de la zona. En la actualidad, conforman bosquetes de más de 300 ejemplares.

Cabe señalar que, la explotación de las palmeras en el municipio de Moya, contribuyó al abastecimiento local  y comarcal, abundantes, tal y como se ha mencionado en párrafos anteriores, en la zona de Cabo Verde o Cuesta de los Dragos. Esto dio lugar a una pujante artesanía de cestería, esteras o corchos para su uso como abejeras, además de un considerable uso de los palmitos para procesiones, adornos religiosos o usos particulares.

 

La Platanera.

El cultivo del plátano parecer ser que comenzó en el sudeste asiático, entre la India y Malasia; en el siglo V pasaría al continente africano procedente de Madagascar y de ahí se extendió por las costas del Mediterráneo, ya en el siguiente siglo. En Canarias, algunos opinan que fue introducido a partir de África Occidental (Guinea), posiblemente por expedicionarios portugueses, a principios del siglo XV (según Álvarez de la Peña, 1981), otros piensan que fueron los ingleses los encargados de su difusión inicial en la región, incluso hay autores que mantienen que esta variedad era ya conocida en el archipiélago a fines del siglo XVIII (Martín Ruiz et al., 1991).

Según Viera y Clavijo, la especie hasta entonces cultivada en huertas y jardines canarios era la Musa sapieníum o plántano. Sin embargo, a pesar de formar parte desde tan temprana fecha, su cultivo en grandes extensiones y con finalidad comercial en nuestra región no comenzó hasta fines del siglo XIX (Martín Ruiz et al., 1991). Los frutos procedentes de estas primeras producciones fueron canalizados en su integridad hacia los grandes centros de consumo de Gran Bretaña, aprovechando los barcos que se dirigían desde África del Sur y Australia a dicho país, haciendo escala en Canarias (Rolo, 1981), con la instauración de los puertos francos. Desde entonces, ha sido uno de los pilares fundamentales de la economía canaria. Fue implantada por compañías inglesas que controlaban su producción y exportación al continente europeo, principalmente a Inglaterra. Tradicionalmente la principal variedad cultivada en Canarias es la Pequeña Enana. Su introducción es nuestras islas se realizó en la primera mitad del siglo XIX. La Historia considera que, una vez el cultivo se asentó con éxito en las islas, los españoles lo introdujeron en tierras americanas en los viajes de colonización al Nuevo Mundo.

Según Mateo Díaz (1934), antiguo profesor de la Escuela Profesional de Comercio de Las Palmas (citado por Pérez Marrero, 2000), fue el conde de la Vega Grande quién inició los primeros cultivos en una de sus fincas de la Vega de San José.

Por su parte, en el municipio de Moya en concreto, el cultivo de plátanos se da en la zona costera, principalmente en Cabo Verde y Los Dragos, donde predomina una agricultura intensiva dedicada a la exportación con numerosas parcelas de plataneras.

Durante décadas, la industria del plátano fue protagonista del crecimiento económico del archipiélago. Actualmente, el plátano se ha consolidado como el cultivo más importante de Las Islas Canarias, que se vende bajo la denominación de “Plátano de Canarias”.

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