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SVM.4 Camino de La Montaña de Pajaritos

FICHA TÉCNICA:

Recorrido: Fontanales - Área Recreativa El Perolero – Bco. de La Horcajada – Lomo Los Blancos – Montañón Negro (Lomo de Santiago Rivero) – Montaña Pajaritos – Lomo de Roque – Lomo Las Piedras – Corralete – El Tablero - Fontanales.

Desnivel: 522 m. (Fontanales 1002 m. – Área Recreativa El Perolero 1040 m. – Cruce de carreteras (Fontanales-Valleseco-Artenara) 1507 m. – Montaña Pajaritos 1427 m. – Lomo de Roque 1174 m. – Corralete 985 m. – El Tablero 1011 m. – Lomo de El Marco 1056 m. – Fontanales 1002 m.)

Tipos de firme: Asfalto, cemento y tierra.

ENP: Paisaje Protegido de Las Cumbres, Monumento Natural de Montañón Negro y Parque Rural de Doramas.

Precauciones: En carreteras circular por su izquierda.

Opciones de transporte: Es posible realizar en coche parte del recorrido. Paradas de guaguas de Global en Fontanales, El Cercado (Mña. Pajaritos) y cruce de Lomo de El Marco con La Jurada..

 

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DESCRIPCIÓN GENERAL

 

Este camino forma parte de las zonas de mayor afluencia de pozos y galerías, así como la zona más húmeda del municipio, ya que su altitud se encuentra por encima de los 1000 msnm. Ello facilita que aquí proliferen grandes zonas de arbolado introducido, sobre todo eucaliptos, cultivos herbáceos y frutales. La influencia directa de los alisios marca el clima de la zona. Al discurrir el camino de cumbre a medianías altas se percibe el escalonamiento vertical que generan estos vientos húmedos. En las áreas de cumbre del camino con predominio del pinar, la pluviosidad alcanza más de 1.000 mm. y casi los 800 mm./año en Fontanales.

Las precipitaciones de nieve se dan ocasionalmente hasta Fontanales, donde se localizan pequeños bosques de monteverde junto a matorral bajo y cultivos. Se aprecia una humedad que provoca sensación de frío.

El camino se inicia en el Pueblo de Fontanales y finaliza en el barrio del Tablero, recorriendo el cauce del barranco de la Horcajada y subir a la Caldera de Los Pinos de Gáldar, Montañón Negro y la Montaña del Capitán y bajar por La ladera Oeste de la Montaña de Pajaritos, por el camino Lomo El Marco.

Esta ruta discurre sobre rocas de los ciclos volcánicos Roque Nublo, Post-Roque Nublo, y ciclo reciente. La erosión ha dejado al descubierto en las laderas del Barranco de la Horcajada, materiales del ciclo Roque Nublo, mezcladas con lavas del ciclo reciente, que se encauzaron por esa vertiente. Al llegar al extremo meridional del camino, nos encontramos en medio de varios edificios monogenéticos, unos pertenecientes al Ciclo Post- Roque Nublo, como son Montañón Chico, Montaña del Capitán y Montaña Pajaritos, y otros como La Caldera de Los Pinos y El Montañón Negro, que representan el volcanismo más actual de la isla (últimos 3000 años), junto a la Caldera y Pico de Bandama, el Hondo de Fagagesto y las bocas de Los Berrazales.

El paisaje delata la intensa actividad humana; la ganadería en los primeros tramos, con pastos, muros, corrales y rediles, y la agricultura con extensas parcelas de cultivos de papas y hortalizas. Aún se ven rebaños de ovejas que permanecen en estas zonas hasta el agotamiento de los pastos a principios del verano. 

A lo largo del recorrido veremos el paisaje que se transforma de castañeros, codesares, zarzales y pastizales, para  convertirse en escobones, inciensos, helechos y pequeños bosquetes de eucaliptos y sobretodo de pinos.

El poblamiento está muy diseminado, siempre asociado a terrenos agrícolas o labores ganaderas, encontrando caseríos más agrupados y contiguos a los caminos y veredas que antaño servían de paso y conexiones entre pueblos. Por otro lado la mayoría de estos habitantes que habitan estas zonas son de elevada edad, puesto que en los años anteriores ha habido un abandono masivo de las zonas rurales.

 

ITINERARIO POR TRAMOS

 

Primer Tramo SVM.04 a: Fontanales – El Perolero – Bco. de La Horcajada – Lomo Los Blancos – Montañón Negro (4410 m. / 120 minutos)

Iniciamos la ruta de hoy en fontanales, coincidiendo con el final del sendero SVM. 1, es decir en el cruce con la Carretera GC-75 dirección Moya y la Carretera GC-70 dirección Artenara-Tejeda, junto a la plaza donde se encuentra el Pilar antiguo que data de 1957,  para seguir el sendero SVM. 1 en sentido Fontanales – Cruz de Tejeda hasta llegar al cruce de señalética situado junto al campo de futbol de Fontanales y el Bco. De la Horcajada. Dicho cruce nos indica, a la derecha conexión con sendero SVM. 1 dirección Cruz de Tejeda, y a la izquierda junto a un área recreativa y asaderos por la que seguimos en ascenso por pista cemento el Camino de El Valle.

Continuamos por pista de cemento dejando atrás el valle para adentrarnos en el cauce del barranco de la Horcajada por pista de tierra entre fincas de millo, papas y frutales, hasta el cruce de la carretera GC-21 dirección Valleseco y la carretera GC-70 dirección Fontanales – Moya, sin desviarnos seguimos por camino de tierra y siempre en ascenso con la mirada hacia los Pinos de Galdar y Montañon Negro.

 

Segundo Tramo SVM.04 b: Montañón Negro – Montaña Pajaritos – Lomo de Roque – Lomo Las Piedras – El Tablero (5490 m. / 90 minutos).

En el cruce hay un Monolito de la villa de Moya informando e invitando a visitar el el municipio, después de éste continuamos a la izquierda y descendemos por la carretera de asfalto GC-21 dirección Valleseco hasta llegar a una entrada a la izquierda de tierra junto a una parada de guagua a unos 1100 metros. Avanzamos y comenzamos a descender por pista de tierra y viendo al frente la Montaña de Pajarito. Pasamos la Montaña y un casa antigua con una placa informando del Camino Lomo Marco para continuar descendiendo por pista de tierra cada vez más agreste y sin desviarnos a ningún lado hasta llegar a la Hoya de Pajarito. Dejamos atrás la tierra para seguir avanzando por pista de cemento por el lomo de Roque y lomo de las Piedras hasta llegar a una entrada por pista de cemento en bajada, situado junto a un alpende hoy día con animales y algunos metros más abajo un corral de cabras y ovejas en un lomo. Continuamos por dicha pista en fuerte bajada en zigzag hasta llegar a un cruce de pista de asfalto Camino el Tablero, giramos a la izquierda pasando por un pequeño bosquete de robles, encinas y álamos. Subimos una pequeña cuesta y nos encontramos un cruce, a la derecha y en bajada Camino El Tablero hacia Corvo SVM.02, y a la izquierda dirección  Camino Lomo Marco SVM.04.

 

Tercer Tramo SVM.04 c: El Tablero – Lomo de El Marco – Fontanales (1200 m. / 25 minutos).

 Giramos a la izquierda e iniciamos una fuerte subida por pista de cemento y pasando al lado del colegio de El Tablero hasta llegar al Lomo del Marco, retomamos el alquitrán, y un nuevo poste de señalización de senderos nos indica el sentido del camino, giramos a la izquierda y en pocos metros nos encontramos un cruce y otro poste de señalética, que nos sigue indicando el camino, ahora a la derecha, frente a la casa nº 18 y del Camino Artenara, Conexión con sendero SVM.02Seguimos por sendero de tierra descendiendo en zigzag hasta llegar Fontanales al lugar de partida, junto al antiguo pilar de agua.

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

 

La Heredad de Chorros Propios y Laurel de Moya.

Reseña histórica

Después de la conquista de Gran Canaria, los Reyes Católicos decidieron distribuir los repartos de tierras y aguas para su integración en la corona de Castilla, debido a la necesidad de poblar la isla con colonos europeos. Esto se hizo con el objetivo de someter a la población indígena y también para impedir cualquier intención de conquista de otro reino de Europa, especialmente Portugal. De este modo, el reparto de tierra y agua conllevaba que los propietarios se organizasen para el reparto del agua. Para ello, se implantó el sistema reinante en la península (de influencia musulmana), las Heredades, con sus dulas o repartos de aguas.

Así pues, La Heredad de Moya, al igual que muchas otras implantadas en la isla, está ligada al inicio de la presencia hispana, a los repartimientos. Se piensa que se construyó entre finales del siglo XV y principios del XVI. La custodia de sus nacientes “madrelagua”, que aportaba la “gruesa” o caudal del “macho” o acequia principal, para su posterior reparto entre los herederos o dueños de un tiempo de reparto, repitiéndose el mismo o dula cada cierto tiempo. Las cantoneras o troneras repartían la gruesa entre los herederos que disponían del agua en el mismo tiempo. Las tornas tapaban las bocas de reparto. Lamentablemente, los entubados de las acequias y la incorporación de contadores están mermando nuestra riqueza etnográfica e histórica, todo en “pros de un mejor control del agua”.

Con la entrega del repartimiento de aguas a sus propietarios, no tardaron en aparecer algunos enfrentamientos entre éstos y la Heredad de Moya. Por citar un ejemplo, en 1801 uno de los propietarios abrió una madre y acequia en donde llaman el Agua del Laurel para el regadío de una huerta de árboles frutales plantados por él en parte de su data. Esto provocó la reacción de la Heredad de Moya que se presentó rápidamente en el actual Barranco del Laurel, en el lugar que le dio su nombre, la Fuente del Laurel. Así pues, los Alcaldes de Agua, cumpliendo con su deber, taponaron la Madre construida para recoger y derivar con una nueva acequia parte de las aguas hacia las tierras de este propietario. Informando del delito que se cometía a los peones contratados por el recién propietario de los bienes del Estado, que formaban parte del antiguo Bosque de Doramas. Según recoge el expediente de concesión, por ideas de desarrollo agrícola realizadas por este señor, que perjudicaron la conservación de la riqueza ecológica de Gran Canaria, nos encontramos con una Heredad de Moya que luchará por mantener las tradiciones y los derechos de sus herederos. Informando de los hechos a la Real Audiencia de Las Palmas, al mismo tiempo, abrieron diligencias, entrevistando a diversos vecinos del Pago de Fontanales.

 

Los Pozos y Galerías de aguas de la Villa de Moya.

La ingeniería hidráulica forma una parte esencial del legado cultural de la Villa de Moya. Entre estas construcciones destacan: las cantoneras (usadas para repartir el agua de riego entre los agricultores), las acequias, los acueductos (que ayuda a salvar los desniveles del abrupto relieve), galerías y pozos (de donde se extrae el agua del subsuelo), canales (encargados de conducir el agua), estanques (para almacenar el agua), los pilares (donde la población obtenía el agua para beber) y los lavaderos.

Así pues, cabe señalar que, especialmente las zonas altas del término municipal Moyense, poseen un cierto interés desde el punto de vista hidrológico, debido a las filtraciones de agua que se producen dada la climatología de la zona y la vegetación existente, y que resultan vitales para recargar los acuíferos. Además, cabe destacar que antiguamente fluía el agua libremente cauce abajo por la reserva natural de Los Tilos. En la actualidad, lamentablemente se encuentra entubado, lo que ha producido importantes mermas en el subsuelo que ha originado la pérdida de algunas masas boscosas como las saucedas que se formaban en las orillas del arroyo. Este déficit hídrico del subsuelo también se ha visto incrementado por la reducción del nivel freático, pues los pozos existentes en las zonas superiores del cauce del barranco están sobreexplotados.

Con respecto a las profundidades del agua en los pozos de la cuenca del Laurel, se sitúan entre los 200 y los 447 m. Por citar algunos ejemplos, en la siguiente tabla se encuentran algunas de las captaciones de agua de la Cuenca del Laurel.

 

El Paisaje de medianías.

El paisaje de medianías del municipio de Moya alberga auténticos tesoros naturales, paisajes espectaculares con rincones de incomparable belleza, barrancos, endemismos, historia, caseríos recónditos donde encontramos personas entrañables que comparten su sabiduría y cotidianeidad y que solamente pueden ser conocidos por aquellos que se atrevan a recorrer sus senderos, caminos y atajos. Se caracteriza por ser abrupto, como consecuencia de la actividad volcánica que tuvo lugar hace siglos y que creó estructuras de gran personalidad y singularidad. De este modo, se pueden encontrar profundos barrancos, como el de Moya, que ha ayudado a servir de lindero natural con sus municipios limítrofes. Asimismo, también predominan los lomos, que se formaron como consecuencia del apilamiento de coladas que han resistido a la erosión y que otorgan identidad al paisaje de medianías moyense, dándole un carácter accidentado, y que además, son muy típicos en la toponimia: Lomo del Pino, Lomo de Moya, Lomo del Tablero, Lomo Blanco, entre otros.

Por otra parte, cabe señalar que debido a la localización geográfica de Moya, que se beneficia de un clima húmedo y fresco originado por el alisio, ha permitido conservar un paisaje exuberante con una extraordinaria vegetación. Así pues, la zona de medianías que abarca entre los 400 m.s.m. hasta los 1400 m.s.m., se caracteriza por el denominado Monteverde canario, tanto de laurisilva como de fayal-brezal. Las mejores muestras de laurisilva, de lo que antiguamente se denominó la Selva de Doramas, se sitúan principalmente en el Barranco de Los Tilos y en el Barranco Oscuro.

Entre los árboles más característicos de la laurisilva destacan: el laurel, el til, el viñátigo, el barbusano, el palo blanco, el acebiño, el madroño, el follao, entre otros. En este espectacular paisaje también se pueden encontrar fayas y brezos.

Además de lo anterior, este paisaje se enriquece con la presencia de una fauna característica de la laurisilva como son la paloma rabiche y turqué, ambas en peligro de extinción. También destacan los siguientes: verderones, verdecillos, herrerillos, mosquiteros, petirrojo, chau-chau y pinzón vulgar. Igualmente se pueden hallar otras especies de vertebrados como el lagarto de Gran Canaria, perenquenes, rana común o ranita de San Antonio.

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